y tú, ¿te atreves?

jueves, 16 de julio de 2009

Toque de silencio

Parte I - II - III

Serían ya pasadas las doce y media de la noche. Todo estaba en absoluta calma, el toque de silencio se respetaba en todos los cuarteles y cuartelillos. Pero, la jornada me había dado grandes imágenes para recordar, para hacer volar mi imaginación y no tenía sueño. Mis recuerdos de aquel día, doce compañeros de habitación, doce personas desnudas en las duchas, doce personas durmiendo desnudos o en ropa interior… empezaba a imaginarme a mis once compañeros otra vez en las duchas, totalmente desnudos y jugando con el jabón. Ver como el agua recorre los cuerpos desnudos, dejando pequeñas gotas por toda la piel. El agua cae desde el cielo, arrastrando el jabón por todo el cuerpo. Surcos blancos de espuma manchan los cuerpos, dejando regueros de deseos en mi mente. Veo como sus partes más íntimas retienen gran cantidad de espuma, haciendo que el jabón recorra toda su virilidad, cayendo al vacío en una catarata de color blanco, precipitada desde su virilidad, desde el punto más lejano a su cuerpo, desde el punto más deseado en mis fantasías. Empiezo a tener una erección. Los veo recorriendo sus cuerpos con sus manos, rozando cada milímetro de su propio cuerpo. Casi puedo ver mis manos en sus cuerpos, acariciando cada pulgada de piel con mis dedos. Esta noche me masturbaré de nuevo…


Mis dedos buscan mis labios, introduciendo varios de ellos para jugar con mi húmeda lengua. Deslizo los dedos desde mis labios hasta la barbilla, donde empiezan a bajar por mi garganta. Siento la humedad de mis labios en mi pecho, los dedos buscan de nuevo refrescarse en el calor de mi boca para seguir dando placer al tacto de mi propio cuerpo. Mis dedos recorren ahora mi pecho, jugando con los pezones, dando suaves pellizcos en ellos que me hace estremecer de lujuria. Aprieto mis dedos alrededor de ellos después de haberlos introducido una vez más en mi boca. Siento la humedad del ambiente en mis pezones humedecidos por mi calor. Mi mano sigue recorriendo mi cuerpo, bajando por el abdomen. Se detienen mis dedos al notar el pelo de mi pubis. Acaricio suavemente mi pubis en recorridos cortos, bajando hasta donde empieza mi virilidad pero sin llegar a tocar nada, todavía no. Mis manos acarician la parte interior de los muslos, rozando furtivamente mi erección. Siento como palpita angustiada por la soledad. No quiere estar sola.


Miro a ambos lados de donde me encuentro, con la intención de quedarme totalmente desnudo y empalmado en la cama, preparado para masturbarme a los ojos de nadie en la oscuridad de mis fantasías. Pero no tengo suerte, algo se mueve cerca de mí. Fijo la vista y no puedo dar crédito a lo que están viendo mis ojos…

2 comentarios:

Ed dijo...

No me había dado cuenta del exquisito gusto que tienes para tus deseos... casi que son como los míos, jejeje, pero bueno, eso tiene fácil solución (mi falta de tiempo no tanta).
Me ha llamado la atención lo que me dices del "amor de verdad en la vida de mentira". Está muy bien. Me dan hasta ganas de pensar :) De todas maneras, muchísimas gracias por tu comentario y... por estos bombones que has puesto con tanto gusto en tu blog. Desde ahora los deseo yo también. Un beso.
Ed.

Stanley Kowalski dijo...

El relato me encantó, pero es para ponerse hot, bien hot diría yo. Las fotos, increíbles. Excelente post!

Muchas gracias por el comentario, sos adorable!

BESOTES HERMOSO.

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