y tú, ¿te atreves?

jueves, 21 de mayo de 2009

En el Vestuario

Parte I - II

Sin movernos del sitio, me empezó a contar como todo empezaba en las duchas de aquel mismo pabellón de deportes. Me contó que estábamos solos, duchándonos, uno en cada esquina de aquella interminable sala, rodeados únicamente por la lluvia de las duchas. Me imaginé nuestros cuerpos bajo una lluvia de agua cálida, bajo una mirada de provocación. Me contó como estaba todo en silencio, solo el salpicar del agua ocultaba el silencio. Me imaginé como el agua templada recorría nuestros cuerpos, dejándolos relucientes en aquella soledad de palabras.

Me contó como nos mirábamos durante segundos eternos y, sin darnos cuenta, en mi imaginación estábamos el uno junto al otro. Me contó como sus manos fueron las primeras en abordar mi cuerpo, en romper la barrera del agua. En mi imaginación, tus manos recorrían mi cuerpo, explorando cada milímetro en busca de mis suspiros. No tardaban en asomar a mis labios. Me contó como le besaba. Me imaginé como me besaba. Rodeaba mis labios con los suyos, intentando aplacar mi necesidad de amar, de ser amado. Me contó como empezaba a masturbarme. Me imaginé sus manos en mi cuerpo, haciéndome estremecer con su tacto en mi piel, en las zonas prohibidas de mi cuerpo. Me besabas con dulzura, recorriendo mis labios con el fuego de tu lengua. Tú querías parar. Yo gemía de placer, pidiendo que no pararas, que cada vez fueras más rápido hasta que, sin previo aviso y sin poder evitarlo, tus manos se llenaron del jugo de mi vida. El blanco desgarrado por mis suspiros inundó tus manos. Me contaste como cogía tus manos entre las mías. Me las imaginé acercándolas a mi boca, degustando mi propia existencia. Me contó como sentía mi húmeda lengua recorriendo sus dedos, al tiempo que mis dedos bajaron hasta su centro del placer, para devolver con gran maestría la masturbación que me había dedicado. Me imaginé como, sediento de vida, impulsé tu placer dentro de mi boca. No pude más que contener la respiración cuando me imaginé ganador del elixir de tu existencia. Ahora, sentía nuestras vidas mezcladas en la humedad de mis recuerdos.

Tardaría siglos en reaccionar de todo lo que había pasado, de todo lo que me había contado y yo imaginado. Lo siguiente que recuerdo fueron preguntas tontas típicas, como si quería decir algo, que si no estaba bien con su novia y se lo pasaba mejor conmigo y eso provocaba esos sueños, que si creía que era homosexual, bisexual o heterosexual, que si me gustaba…… en fin, un montón de preguntas que no tienen respuesta o no al menos en ese momento.

- Siempre estás a tiempo de probarlo. – Me limité a decirle, casi sin aliento. Me costaba pensar con claridad.

No contestó. Se rió y se marchó. Sentí un gran alivio, estaba a punto de tener que volver a ducharme y solo la idea me hizo recordar en un flash toda la escena, y pasó lo que tenía que pasar. Exploté.

Lo que él no sabe, es que ha soñado con una de mis fantasías. No sabe las veces que hemos hecho el amor en aquellas mismas duchas, y no sabrá las veces que volveremos a hacerlo en aquellos vestuarios. Tal vez el próximo día 17 quiera descubrirlo…
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