y tú, ¿te atreves?

viernes, 15 de mayo de 2009

En el Vestuario

Parte I - II


Antes de terminar de secarme, observé que una sombra se aproximaba por la espalda. Debía ser Alberto. Evité mirarle directamente. No quería empezar a calentar mi imaginación. Hoy quería ser un chico bueno. Además, el hecho de estar los dos solos, casi desnudos en el vestuario, ya era un punto a favor en mis fantasías y no quería forzar la cosa. No estando a solas con él.

- Qué Alberto, ¿ya te encuentras mejor? – dije sin mirar.

Alberto se había marchado cuando solo transcurrían diez minutos del entrenamiento semanal. Se había mareado un poco. Debía ser por el calor, un calor que empapaba nuestros cuerpos con sudor. Esto siempre me ponía muy caliente. Verlos sudando, disfrutando el uno del otro es una de las imágenes que más morbo me producen, sobre todo si están haciendo cosas malas. Pero, más o menos, me controlaba para no saltar sobre alguno de ellos y devorarlo. Por suerte, me tocó abandonar antes el entrenamiento. Todos los días 17 tenía que terminar antes para poder preparar a tiempo la timba en casa con los amigos.

- Ahora me encuentro perfectamente – me dijo

- ¿Y qué has estado haciendo todo este rato aquí tú solo? – tenía simple y llana curiosidad.

- Te estaba esperando. Hoy es día 17, y quería estar a solas contigo. Sabía que terminarías antes que los demás y tengo algo que preguntarte, algo que solo te puedo contar a ti. Pero no quiero que los demás se enteren.

Esto me confundió por completo. Me estaba poniendo muy nervioso y, de alguna manera, muy excitado. Mi imaginación sumaba puntos mientras mi excitación se multiplicaba. Era el principio de otra historia sin final.

- ¿No me digas que no puedes dormir por las noches? – le dije a modo de broma. Yo seguía sin levantarme, y ahora con más motivo pues empezaba a tener una erección fuera de control. Peligro.

- ¿Puedes creerte que he soñado contigo? ¿Qué estábamos enrollados y teníamos sexo? ¿Te lo imaginas?

Ahora si que no. Mi imaginación empezaba a saltar por momentos, mezclando todas mis percepciones. Me lo imaginaba acercándose por detrás de mí, situándose justo en mi espalda. Sus manos se posaban en mis hombros al tiempo que pronunciaba mi nombre en voz baja, casi como un susurro. Casi pude notar el suave tacto de sus manos en mi piel.

- No me digas. ¿y qué es lo que hacíamos?

Me daba miedo escucharlo, pero no podía evitar el preguntar. No recuerdo muy bien lo que me contó en ese momento, pero recuerdo perfectamente lo que mis fantasías me mostraban. Jugaba en mi imaginación con sus palabras. Me levantaba con un leve gesto sobre mis hombros – en mi imaginación - , dándome la vuelta y situando su boca a escasos milímetros de la mía mientras me contaba como disfrutaba del sexo conmigo. Realmente no ocurrió así, pero que más da. Esto es lo que pasó:

2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

No me podés hacer esto!! Me dejaste en lo mejor!!
Yo nunca le haría esto a mis lectores, jajajaja!!
Soy terriblemente ansioso!!Cuándo sigue, please!

Gracias por el hermoso comentario, sos un amor!

BESOTES Y BUEN FINDE!!!

YoNoLoDiGo dijo...

Jejeje, es que soy un chico malo.

Solo faltan 6 días......

YoNoLoDiGo

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